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La docencia en la modalidad híbrida: una experiencia agotadora
En el mes de noviembre del 2021 se entrevistaron a tres profesores y un director de departamento del Tecnológico de Monterrey sobre su experiencia en la modalidad de educación híbrida. Los resultados señalaron que estaban agotados por los nuevos retos pero que este también tiene aspectos rescatables .
05/12/202
Monserrat García, Omar Mora
Foto: Omar Mora
Araceli es profesora de cátedra en el Tecnológico de Monterrey campus ciudad de México. Ella, en su tiempo como docente presencial, priorizó ante todo que sus herramientas pedagógicas fueran agradables e interactivas para sus alumnos. Los hacía aprender y jugar con cuanto pudiera llevar al aula. Entonces la pandemia por COVID 19, la obligó a desplazarse a un aula virtual y, como muchos otros profesores, ella se adaptó. Meses después, se implementaron las clases híbridas y se volvió a adaptar.
Sus alumnos ven en ella una profesora preparada que todo el tiempo renueva sus herramientas tecnológicas e innova en su forma de dar sus clases. Pero nadie se detiene a preguntarse cómo se siente al someterse a tantos cambios de manera tan recurrente. Ella, aunque apasionada por su trabajo, reconoce sentirse agotada.
Esta historia, entre muchas otras, conforman la realidad de los docentes en el Tecnológico de Monterrey del campus Ciudad de México.
Un primer aspecto que se debe considerar para comprender dicha situación es la manera en la que el Tec de Monterrey diseñó su modelo híbrido. De acuerdo con el boletín 181 de la SEP, el gobierno de México dio la libertad a las escuelas de educación superior para definir el grado de presencialidad con el que impartirían sus clases.
Según la página oficial del Tecnológico de Monterrey, la institución creó en junio del 2021 el HiFlex+Tec o Modelo Híbrido y Flexible en suma con la vivencia extracurricular de LiFE (Dirección de Liderazgo y Formación Estudiantil). Este formato tiene como principal característica el permitir combinar clases remotas y digitales en varios cursos separados o en uno solo. Para ello se diseñaron las aulas híbridas presenciales remotas simultáneas (HPRS), esto en palabras de la revista digital CONECTA.

Víctor Gutiérrez, rector de operaciones del Tec, afirma que con estas aulas se busca generar “una hibridez que permita al profesor o profesora estar en un salón con cierto número de estudiantes, pero que a su vez tenga a otros estudiantes conectados a distancia”. Estas cuentan con una cámara de vídeo, sensor de movimiento, un micrófono de solapa, dos proyectores, bocinas ambientales, una computadora y la herramienta zoom pro. Otras plataformas digitales académicas disponibles son Kaltura y CANVAS. Para hacer uso de estas los docentes fueron capacitados en el Centro de Desarrollo Docente e Innovación Educativa (CEDDIE). Asimismo, cuentan con el apoyo de técnicos del área de Tecnologías de la Información (TI).
Esto que menciona Olmedo puede ser visto en el artículo Ser docente en el contexto de la pandemia de COVID-19: reflexiones sobre la salud mental de la plataforma SciELO. En él se sugiere que el bienestar emocional de los docentes puede verse comprometido al experimentar un constante proceso de adaptación en su rutina profesional.
Esto se debe a que acoplarse a cambios tan bruscos, como la implementación de una modalidad híbrida puede someter a las personas a altos niveles de estrés y derivar en trastornos como la depresión. Asimismo, se debe considerar que, sumado a esto, el artículo reporta que en la pandemia, muchos profesores se sintieron poco reconocidos y agotados. Cabe la posibilidad de que estos daños puedan persistir incluso después de la pandemia.
No obstante, con todas estas innovaciones también se tuvieron que hacer múltiples cambios internos. Juan Carlos Olmedo Estrada, desde su posición de autoridad como director de medios en el área de universidad del campus, apunta que con la llegada del modelo híbrido se modificaron varias estrategias didácticas de la institución. Se consideraron factores como la ausencia de la mitad de un grupo en los salones para conservar las medidas de sana distancia, las limitaciones al utilizar laboratorios, foros o estudios, así como la imposibilidad de los alumnos a salir a realizar trabajo de campo.
Gran parte de su estrategia se basó en adaptarse a los constantes cambios que traía la pandemia. Por ello, los problemas que más mencionan los alumnos están relacionados a la constante evolución del modelo y la velocidad con la que los profesores se adaptan a este.
También señaló que, desde la cuarentena, Olmedo notó un gran agotamiento por parte de los alumnos y profesores. Si bien, remarca que los docentes en su mayoría están animados al dar clases en formato híbrido, las nuevas exigencias del programa han implicado un reto significativo para ellos. No obstante, tener horarios y espacios de trabajo más definidos han sido en gran medida benéficos para su bienestar anímico.
Foto: Omar Mora
Regresando al tema de HiFlex+Tec, tres profesores compartieron su experiencia sobre la modalidad. Estos son Claudio Jesús Ordoñez Ramírez, encargado de los laboratorios de medios y profesor de materias enfocadas a audio y video; Araceli Ballina Valiente, profesora de clases de literatura y redacción, y una docente que, dado decidió mantener su identidad anónima, el reportaje se referirá a ella como María Hernández, la cual imparte materias enfocadas en la investigación.

Foto: Monserrat García
Hay que señalar que se buscó contactar a otras autoridades como TQueremos, institución del Tecnológico de Monterrey enfocada en brindar apoyo psicológico para profesores y alumnos, y CEDDIE, Centro de Desarrollo Docente e Innovación Educativa. No obstante, el primero se negó a proporcionar información, pues hicieron énfasis en que solo el Tec podía pedir entrevistas, y el segundo no respondió a la petición.
Ballina mencionó que ella tuvo que adecuar sus clases a fin de hacerlas más dinámicas y atractivas para sus alumnos. “Era muy fácil para ellos prender la computadora, pero no la cámara”, menciona la docente haciendo énfasis en la necesidad de capturar la atención de sus pupilos. Es decir, en salón y en zoom tendían a estar desmotivados y agotados. No obstante, darles la atención adecuada a sus alumnos resulta agotador al tener que estar atenta tanto a la presencialidad como a la virtualidad.

Por su parte, Ordoñez hizo énfasis en que su mayor reto fue adaptar la parte práctica y teórica de sus materias. Esto a fin de que, tanto en línea como presencial, los alumnos recibieran un aprendizaje de la misma calidad.
“La relación con los alumnos tuvo que ser más estrecha, insistiéndoles la importancia de estar en clases remotas; la importancia de estar en el modelo híbrido cuando tocaba la clase presencial; la importancia de la asistencia…”, mencionó el encargado del laboratorio de medios.
Además, añadió que tuvo que estar más en contacto con los alumnos a fin de procurar su bienestar y aprendizaje. Esto incluso lo hacía aún a sabiendas que en ocasiones trascendía su labor como docente.
Foto: Omar Mora
La profesora de literatura apuntó a que a algunos alumnos les ha servido la oportunidad de escoger entre tomar clases presenciales o remotas. Sus alumnos se muestran más participativos en clases al escoger cómo tomar su clase. Sin embargo, esta oportunidad llega a derivar en que algunos opten por la modalidad remota para desatenderse de la clase.
"Es agotador..."
Así mismo, los tres coincidieron en que tanto la institución como los alumnos los hacían sentir reconocidos de forma general. En concreto, Araceli y Claudio afirman que la mayoría de sus alumnos valora su labor docente y lo han demostrado a través de felicitaciones. Esto incluso lo confirma Olmedo al mencionar que, al menos en su departamento, los profesores han recibido múltiples felicitaciones por parte de los estudiantes.
Finalmente, los tres profesores, aunque coinciden en algunos aspectos, comentaron distintas formas en que se podría mejorar la modalidad híbrida.
Araceli considera importante que la institución no baje el nivel de exigencia para los alumnos, reconoce que la modalidad implica que se hagan esfuerzos para ser empáticos, pero eso no implica que se les deba exigir menos a los alumnos.
El profesor Claudio asevera: "yo sí estoy convencido de que el Tec nos ha dado las herramientas necesarias tanto a alumnos como a profesores para poder sacar adelante nuestros cursos. Tal vez sí necesitamos más cosas, pero esa tecnología ya requiere otra inversión…. Yo creo que eso generaría un gasto tal que ni la mejor universidad podría cubrir con la demanda”
María Hernández señaló que no se debería perder la posibilidad de tener la opción de tomar tanto clases en línea como en presencial. Es decir, para ella el modelo híbrido y su flexibilidad abren puertas a que los alumnos puedan adaptar su educación a sus necesidades particulares.

Foto: Omar Mora
Finalmente, el director del departamento de medios comenta sobre cómo evolucionará el modelo en vista de su eficiencia actual: